“Me hace mal, pero merecía darme este gusto”. Cuando nos mentimos a nosotros mismos está sucediendo una disonancia cognitiva.

Mañana tienes que conectarte a una reunión muy importante para cerrar una negociación con otra empresa. Sabes que será un paso fundamental para tu carrera profesional. No obstante, estás en un bar, con un par de colegas y ya vas por la tercera copa. Sabes que llegarás tarde a casa, sintiéndote mal por beber, dormirás poco y no rendirás como corresponde. Esto te genera tensión, culpa, pero te dices a ti mismo: “Merezco relajarme un poco, vengo súper estresado. Mañana de seguro lo haré bien”.

¿Lo harás bien?

Este es un ejemplo típico de un proceso mental fascinante que probablemente hemos experimentado todos en algún momento y que puede generar gran malestar cuando no sabemos cómo gestionarlo. Me refiero a la disonancia cognitiva o incoherencia interna.

¿Qué es la disonancia cognitiva?

Le debemos el concepto al psicólogo social estadounidense Leon Festinger, quien ha mediados de l siglo XX publicó su Teoría de la Disonancia Cognitiva, generando un gran impacto en el campo de la conducta humana.  Festinger realizó un experimento muy interesante al respecto: Experimento Festinger.

La disonancia cognitiva es lo que sucede cuando intentan convivir dos ideas contradictorias, o cuando tus acciones no coinciden con tus valores o creencias.

O sea, cuando lo que pensamos no coincide con lo que hacemos.

Como seres humanos necesitamos sentirnos en equilibrio, movernos en un estado de coherencia entre lo que pensamos, creemos, decimos y hacemos. Cuando esto no sucede, sobreviene un estado de conflicto interno que puede generar ansiedad, tensión y malestar.

Justificación y auto-engaño.

Cuando nos mentimos a nosotros mismos la disonancia cognitiva está a un paso de producirse.  Al cerebro no le gusta aceptar que se ha equivocado. Por lo tanto, buscará la manera más rápida posible de recuperar el equilibrio perdido, generando nuevas creencias que justifiquen lo que está sucediendo. Aquí es donde aparece la justificación o el auto-engaño, al mentirnos a nosotros mismos.

¿Puedo aprender a gestionar la disonancia cognitiva?

Por supuesto. Existen muchas herramientas para aprender a gestionarlas. Este proceso mental puede ser positivo si aprendemos a detectarlo porque nos invita a revisar y reflexionar sobre nuestras creencias y conductas, para poder encontrar respuestas y realizar acciones que sean coherentes y compatibles con lo que necesitamos.

Una buena oportunidad para aprender a gestionar la disonancia cognitiva y encontrar soluciones cuando actúas de una manera y piensas de otra, formación “¿Si sabes que te daña, para qué lo haces?” 

Conocerse abre las puertas a nuevas oportunidades.

Franco Doglioli

Psicólogo y Coach